Publicado por adminibias en febrero 16, 2018  |Comments 0 comentarios

De vez en cuando, nos gusta subir al blog algunas producciones de los alumnos. En este caso, es una redacción de Nel, de 6° de primaria, haciendo una interesante reflexión entre las diferencias del primer y tercer mundo, entre la riqueza y la pobreza.

Es muy importante fomentar entre el alumnado un espíritu crítico ante las desigualdades sociales, ya sean de género, raza, etc.

 

COMPARA LA VIDA DIARIA DE UN/A NIÑO/A DEL

PRIMER Y TERCER MUNDO

Suerte. La mayoría de pobres lo son por mala suerte, y la mayoría de las personas que no lo son, no lo son por buena suerte. Pero al final es lo mismo. Suerte. Sea buena o mala, es suerte. Nosotros vivimos en un país de comodidades:tenemos suficiente dinero para lo necesario y para mucho

más; no es difícil encontrar empleo; podemos estar en casa sin mojarnos y calientes… Algunas personas de la India, parte de África y de muchos más sitios, que son pobres, se pasan el día en la calle intentando reunir dinero.

Yo creo que sería mejor que cada persona, desde que naciera hasta los dieciocho años viviera de sus padres, y que a partir de los dieciocho el Gobierno le aportara una cantidad de dinero al mes a su cuenta bancaria. A mí, y supongo que como a todos, no me gustaría ser pobre, y no sé por qué esos ricachones que tienen dinero para hacer El Quijote con billetes en vez de papel no les dan un poco de dinero a los pobres tan numerosos en este mundo. En cambio, nosotros no necesitamos que nos den dinero: aunque gastáramos cada dos meses doscientos euros en comida, tendríamos aún un buen puñado de dinero.

Los pobres se las apañan como pueden, sin embargo, nosotros algunas veces nos quejamos por cinco euros que nos faltan para un portátil. Así que muchos de nosotros si nos volviéramos pobres no sabríamos que hacer.

A mí me daría mucha envidia estar pidiendo en la calle mientras veo a los demás en coche y comprando lo que  quisieran y más.¿A vosotros no? Yo no lo soportaría.

Mi opinión personal es que no deberíamos tratar con desprecio a los pobres y que el dinero se repartiera entre todos.

 

 

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